Cuarenta años se cumplieron ayer del fallecimiento de José Pepe Amalfitani, el más ejemplar dirigente deportivo que ofreció la Argentina. Dicen quienes lo trataron que era cascarrabias y protestón, pero a la vez juran que fue un modelo de honradez y de rectitud moral. También lo catalogan como un trabajador incansable y tenaz. Toda esa honradez, todo ese esfuerzo y toda esa vocación se las destinó a su querido Vélez Sarsfield. De chico se mudó a Villa Luro, tras haber nacido en el centro un 16 de junio de 1894, y enseguida se enamoró del barrio y de su club. Fue presidente de Vélez entre 1923 y 1925, pero se enojó y dejó la tarea directriz. Sin embargo, en el momento más complicado, volvió y reasumió la presidencia en 1941, con un inédito descenso a la B, sin cancha y con muchas deudas.En una zona pantanosa levantó el actual estadio y puso de pie al club. Recorrió ministerios y oficinas, pidió o exigió materiales de construcción, hizo cargar, y cargó él mismo, baldes y carretillas. Se dio maña para todo y así construyó una gran institución. Aunque siempre privilegió los ladrillos y el cemento antes que los sueldos altos de los futbolistas, disfrutó del primer título de la historia: el Nacional 1968. Una de sus frases preferidas era "cada socio nuevo equivale a un campeonato". Desde aquel 1941 siguió presidiendo Vélez ininterrumpidamente hasta su muerte, en 1969. La AFA tomó la fecha de su fallecimiento, 14 de mayo, para instituir El día del dirigente deportivo. El estadio de Vélez lleva su nombre. Justos reconocimientos para Don Pepe, un hombre que dejó muchas riquezas, espirituales y materiales. Como se repite todos los años, la Comisión Directiva de Vélez le brindará un homenaje, hoy a las 9.30, frente al monumento y el mausoleo que guarda sus restos, en el Recinto de Celebridades de la Chacarita.
Fuente: clarín.com
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